lunes, 9 de julio de 2012

ZAPATA



En planta,  las  zapatas para  columnas individuales  son  en  general cuadradas. Se utilizan  zapatas rectangulares cuando las restricciones  de  espacio  obligan a esta selección o si  la  columna apoyada tiene una sección transversal rectangular bastante  alargada. En  su forma más  simple, constan  de  una  losa sencilla (ver  la  figura 16.5a).
Otro  tipo es  el que  aparece  en  la  figura 16.5 b  donde se  interpone un pedestal o dado entre  la columna y  la  losa de  la zapata; el pedestal proporciona una transferencia de  carga más favorable  y  en muchos casos  se requiere con el fin  de  suministrar  la  longitud de  desarrollo necesaria para los  bastones. Esta  forma  se  conoce también como  una  zapata  escalonada. Todas  las partes de  una zapata escalonada deben vaciarse  en  la misma colada, con el  fin de proveer una acción monolítica.
Algunas veces se utilizan zapatas acarteladas como las de la figura 16.5 c.  Éstas consumen menos concreto que las zapatas escalonadas, pero  la mano de obra adicional necesaria para producir las superficies  acarteladas  (formaletas,  etc.) hace que  las  zapatas  escalonadas  sean  casi  siempre más económicas. En  general, las zapatas  de  losa sencilla (ver  la  figura 16.5a)  son las más  económicas  para alturas de  hasta 3  pies.

Las zapatas para columnas individuales  representan voladizos  que  se proyectan hacia afuera desde la columna  en  las dos  direcciones y  cargados  hacia arriba con  la presión del  suelo. En  la  superficie inferior  se producen los correspondientes esfuerzos  de  tensión  en  estas dos direcciones. En  consecuencia, estas zapatas  se  refuerzan mediante dos capas  de  acero perpendiculares  entre  sí y  paralelas  a los bordes.

El  área requerida de  contacto  se  obtiene dividiendo  la carga total, que  incluye el peso propio de la zapata, por la presión de  contacto  seleccionada. En  esta etapa debe  estimarse  el peso  de  las zapatas que generalmente está entre un cuatro por ciento y un ocho por ciento de  la carga de  la columna, intervalo  en el que el primer valor  es aplicable  a  los tipos de  suelo más fuertes.
Al calcular los momentos flectores y  los cortantes, únicamente se considera la presión hacia arriba qu, generada por  las cargas mayores  de  la  columna. El  peso mismo de  la zapata no produce momentos ni cortantes, al igual  que no existen, obviamente, momentos ni cortantes en un  libro que descansa sobre  la  superficie  de  una mesa.


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